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Artículos escritos por los tarotistas y videntes de Wengo

Prácticas de meditación

¿Estás listo para llevarlas acabo?

Hola soy Sara, vidente y tarotista de Wengo, como ya os dije en el artículo anterior, en esta ocasión vamos a hablar sobre la meditación.

Las personas que empiezan a meditar suelen decir que sus pensamientos se alborotan, eso es buena señal, ya que significa que al volvernos más serenos nos damos cuenta de lo ruidosos que han sido siempre nuestros pensamientos.

Toda la práctica de la meditación se puede resumir en estos tres puntos básicos: “llevar la mente a casa”, “dejar ir” y “relajarse”.

 

  • “Llevar la mente a casa”: Significa conducirla al estado de morar en calma mediante la práctica de la presencia mental. En su sentido más profundo, es volver la mente hacia el interior y reposar en la naturaleza de ella misma.
  • “Dejar ir”: Significa liberarla de su cárcel de apego, puesto que uno reconoce que todo el dolor y el miedo y la perturbación proceden del ansia de la mente por aferrar.
  • “Relajarse”: Significa ser espacioso, dejando que todos los pensamientos y emociones cesen naturalmente y se disuelvan en el estado de la naturaleza de la mente.

Si creas una condición auspiciosa en tu cuerpo y en tu entorno, la meditación y la realización se presentarán automáticamente. Hay diferentes agentes importantes en la meditación, por ejemplo la postura; suele usarse la de sentarse con las piernas cruzadas, aunque no es necesario llegar a la posición del loto. Las piernas cruzadas expresan la unidad entre la vida y la muerte, lo bueno y lo malo, los principios masculinos y femenino. También puedes preferir estar sentado en una silla con las piernas relajadas, pero asegúrate de que mantiene siempre la espalda recta. Si eres sensible a las perturbaciones exteriores, cuando empieces a practicar puede favorecerte cerrar los ojos un rato y volverte calladamente hacia tu interior. Una vez te sientas establecido en calma, abre gradualmente los ojos y comprobarás que tu mirada se ha vuelto más sosegada y tranquila.

Cuando tu mente esté inquieta es mejor bajar la mirada, y cuando esté entorpecida y soñolienta, es mejor subir la mirada hacia arriba. Cuando tu mente esté calmada te sentirás en libertad de alzar la mirada, abriendo más los ojos y contemplando el espacio que hay  directamente ante ti, no enfoques la vista sobre nada en particular, en este momento descubrirás que hay más paz y compasión en tu mirada que hay más aplomo. Deja abiertos todos tus sentidos con naturalidad, tal como son, sin aferrarte a sus percepciones.

Según se dice, si se mantiene la boca ligeramente abierta y respiramos principalmente por ella es menos probable que surjan los “vientos kármicos” que originan los pensamientos negativos y crean obstáculos en nuestra  mente y meditación. Dejaremos reposar las manos sobre las rodillas, esta postura se llama la de “la mente en comodidad y reposo”. Ahora observaremos la respiración. La respiración es vida, así que hay que respirar con normalidad prestándole atención. Nos dejaremos ir con el aire que sale hacia afuera y aprovecharemos para liberar todo el apego al soltar el aire. Cuando nos sorprendamos pensando cualquier cosa, dejemos que ese pensamiento surja y se desvanezca, no nos aferremos a él, no lo sigamos ni nos entreguemos a él. Cinco minutos así son mucho más valiosos que veinte minutos de dormitar.

Espero que esta información os pueda ser de utilidad, y quiero que tengáis en cuenta que estoy aquí para ayudaros, así que si tenéis cualquier duda, podéis poneros en contacto.

Un beso cargadito de energía positiva.

 

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