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Artículos escritos por los tarotistas y videntes de Wengo

Cultiva a tu niño interior

 

Estimados lectores, soy Sergio Mejínez, vidente exclusivo de Wengo y en esta ocasión deseo hablaros sobre un tema que influye en nuestras acciones diarias: El niño interior.

 ¿Por qué es tan importante trabajar eso que muchos maestros han llamado “nuestro niño interior”? Cuando hablamos de nuestro niño o niña interior, no me refiero a su sentido textual de la palabra “Niño”.

Trabajar nuestro “Niño interior” es contactar simbólicamente con nuestra conciencia más escondida, lo que más adentro y guardado tenemos. Son emociones y sentimientos que hemos olvidado y, sin embargo, continúan presentes en algún lugar.

Estas emociones y sentimientos residuales son la causa de habernos quedado estancados en el camino, pues hacen que tengamos miedos irracionales, fobias, nerviosismos ante situaciones que en principio no tendrían porqué atemorizarnos, etc…

¿Recuerdas quién eras cuando llegaste a este mundo, a este planeta Tierra? Eras un ser pequeñito, muy sensible, sin ataduras y libre, pero creciste y ahora parece que nada tienes que ver con ese miniser que un día encarnabas. ¡Pero eso no es verdad! Aún ese pequeño ser vive dentro de cada uno de nosotros con su sensibilidad, pureza, fragilidad…

Y he aquí donde se presenta uno de los problemas de nuestras vidas. Este ser que sigue presente en nuestro corazón también lleva todos los traumas, las emociones fuertes que le trastocaron en su pasado ingenuo y curioso, las exigencias a las que se vio sometido por una madre severa o tutor, las fuertes impresiones que recibió al ver alguna imagen fuera de contexto, sus fracasos y también, como no, el amor que recibió. En definitiva, hoy como adultos convivimos con todas esas “grabaciones” que han quedado muy marcadas dentro de nosotros. Como ejemplo muy común y que se repite en muchas ocasiones, una niña que ha vivido cómo su madre era maltratada por su padre, puede llegar a repetir esa historia una vez que es adulta. ¡No porque sea una inconsciente! Sino porque hay una grabación muy dentro de ella que le puede llevar por ese camino. Aunque este es un ejemplo un tanto extremo, lo que quiero decir es que estamos muy condicionados por estas “grabaciones” en más aspectos de la vida de los que nos podemos imaginar.

¿Cómo actuamos ante una situación nueva? Siempre lo haremos pensando previamente en cómo actuaría alguien a quien ya hemos visto pasar por ello. Total, que debemos hacer un trabajo interior para resolver todos esos “fantasmas” que tenemos cuidadosamente grabados en nuestra mente más profunda. Y recordar: una palabra escuchada muchas veces en nuestra infancia, ahora la puede decir un nuevo personaje de nuestra vida, produciéndonos exactamente el mismo efecto que nos producía de pequeños.

Para trabajar nuestro “Niño interior” debemos hacer lo siguiente de vez en cuando, sobretodo si nos sentimos desasosegados, intranquilos y con malas vibraciones:

1.   En nuestra casa nos sentaremos en un lugar cómodo y tranquilo (también puedes tumbarte si lo deseas, pero no te duermas). Cerraremos los ojos y respiraremos 3 veces profunda y lentamente.

2.   Nos visualizaremos de pequeños, en una situación en la que nos hayamos sentido exactamente igual que nos estamos sintiendo ahora.

3.   ¡Descubrirás lo que te está sucediendo y lo más importante, cual es el origen de este sentimiento que nos está haciendo daño!

4.   Una vez descubierta la situación que nos hizo sentir así tenemos lo más importante, y a partir de aquí podemos resolver el problema porque ya sabemos lo que es.

5.   ¿Qué necesitaba ese niño que ves en aquél entonces: apoyo, cariño, directrices, una palmadita en el hombro para seguir adelante…? Dáselo, visualízate tal como eres ahora, de adulto, acércate a ti misma de niña, y dale el sentimiento que te faltó, el sentimiento que nadie quiso darte o no pudieron darte y que te hacía falta. Gánate la confianza de ese niño y con esto, habrás resuelto uno de tus mayores problemas pues no te dejaba avanzar en tu vida de hoy en día y muchos de tus proyectos estaban quedando paralizados.

Estas emociones reprimidas, o “somatizaciones”, como lo llaman los psicólogos profesionales, son causa en nuestras vidas de mucho dolor psicológico, e incluso también tienen consecuencias físicas, porque todo lo que no tenemos resuelto energéticamente, al final se materializa y así como grandes enfados sabemos que producen y se materializan en úlceras en el estómago, otras emociones desbocadas pueden producirnos otro tipo de enfermedades.

Así que de una forma sana y espontánea (tal como son los niños antes de que les llenemos de absurdas grabaciones), “reciclemos” nuestro residuos mentales para fabricarnos y materializarnos una vida sana de alegría, avances y creatividad que, sin duda, nos traerán una felicidad que a veces vemos inalcanzable. Todo es posible y todo tiene remedio si trabajamos en el lugar adecuado.

Consulta a Sergio Mejínez para más consejos.

 

 


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