Secretos de Tarot by

Artículos escritos por los tarotistas y videntes de Wengo

El poder de la Psicometría

 

Hola, soy Pilar, tarotista y vidente en Wengo. Hoy mi artículo no sigue la tónica de costumbre. No cito a ningún autor ni hablo de ninguna disciplina ni método organizado para conseguir algún objetivo. Hoy hablo en primera persona de una parte de mi experiencia personal y de mis dones, y cómo he conseguido conectarla con las técnicas que describe la parapsicología.

Aunque ya me pasaba de pequeña, para mi mente de niña era algo natural que formaba parte de mí y no lo veía como nada especial. Así que fue en mi adolescencia cuando descubrí que lo mío era un don sorprendente y nada cotidiano. No hablo de la videncia a secas, ni de experiencias extrasensoriales o con entidades de otros planos, que también han formado parte de mi infancia; este talento es algo plenamente humano, emocional y empático.

Muchas, muchas veces, cuando me presentaban a una persona para mí desconocida, bastaba sostener durante un momento su mano para que por mi mente pasaran, como una sucesión de flashes, vívidas imágenes de sus experiencias personales más intensas, y pudiera completar, como un pintor esbozando un cuadro con rápidas pinceladas, un retrato personal de su vida y sus emociones, que luego, al describirlo a los boquiabiertos testigos, resultaba siempre perturbador por su exactitud y profundidad. Yo contemplaba el efecto de mis palabras, las primeras veces extrañada de la sorpresa de los demás, y después, segura del efecto causado, asumiendo que lo que para mí era tan sencillo y simple como respirar para los demás era un asombroso prodigio. Y fui dándome cuenta de que otras veces, al sostener un objeto personal, o incluso al tocar una pared en una casa ajena, también desencadenaba ese proceso de imágenes y sensaciones asociadas a una persona.

Ese don, que a veces podía resultar molesto, se ha ido templando con el tiempo, a medida que he ido conociendo y domando mis capacidades y ejerciéndolas de modo más profesional y controlado, de modo que sirvan para ayudar a los demás más que para perturbarme a mí. Como su ejercicio requería del contacto físico, no lo he practicado ni canalizado tanto como otras formas de videncia que sí utilizo a diario en mi ejercicio profesional, en su mayor parte a distancia y por teléfono. Y como esta capacidad habla del pasado y el presente y no del futuro, tampoco resulta especialmente atractivo para buena parte de los consultantes.

Pero sin querer dejar atrás esa parte de mí, he seguido practicando y estudiando este talento, y he conseguido ubicarla en una disciplina de la parapsicología, llamada PSICOMETRÍA. En teoría el psicómetra, usando el tacto en objetos personales o en el entorno cotidiano de una persona (muebles, ropa, muros...), es capaz de captar sus energías residuales y convertirlas en sensaciones o imágenes de la misma, sin necesidad de un esfuerzo de concentración especial. Es lugar común que personas con este talento lo han usado en investigaciones policiales de secuestrados y desaparecidos, con diferentes grados de éxito. Hay múltiples variantes en cuando al tipo de contacto usado y a los objetos que se usan para llegar a sintonizar con el sujeto a estudiar, que incluso puede no ser una persona sino un grupo o incluso una multitud, como en el caso de batallas o hechos luctuosos que dejan una 'marca psíquica' en el entorno.

Me resulta especialmente interesante, por la similitud con mi experiencia, el caso descrito de una mujer de la corte francesa con la capacidad sensitiva en los labios. Se presentaba en penumbra y totalmente tapada, quedando solo sus labios al descubierto. Tras besar en los labios a alguien que no conocía y tampoco veía, percibía, tras permanecer un minuto en silencio, detalles del carácter de esa persona y de su pasado.

Mi talento sería entonces una forma de psicometría, vinculada principalmente a las personas, aunque también he experimentado en ocasiones la percepción relacionada con lugares y con objetos. Mi trabajo continuado con otros tipos de videncia me ha permitido desarrollar más posibilidades psicométricas, transfiriendo la percepción del contacto directo con la persona a las imágenes de esta, así que en la actualidad puedo trabajar psicométricamente a partir de una fotografía del sujeto, aunque siempre sigue manteniéndose el límite de la experiencia personal, las emociones y la personalidad de la persona a estudiar; no se trata de un método para explorar el futuro.

 Para profundizar, consulta a Pilar, vidente de Wengo.

Te recomendamos:

¿Cualquiera puede leer una bola de cristal?

El tarot herramienta de autoconocimiento

 


También te gustaria...